Pese a estar en la Era de la
información, estamos en la época más incierta, volátil y compleja de todos los
tiempos. La Prospectiva es una solución a esa imperiosa necesidad de
comprender nuestra realidad. La Prospectiva es una disciplina
que permite anticipar y pronosticar el futuro mediante el Análisis
Prospectivo, y así tratar de influir en él en base a nuestros intereses.
La Prospectiva puede emplearse
en cualquier sector e industria, aunque suele aplicarse especialmente en
aquellos ámbitos con un mayor impacto o más expuestos a volatilidad, como
son la Política, la Economía, la Geopolítica,
la Tecnología o la Seguridad y la Defensa.
Anticipar el futuro es una ventaja
competitiva enorme, ya que permite evitar riesgos y aprovechar al
máximo las oportunidades. A su vez, una vez disponemos de una visión aproximada
del futuro, podemos llevar a cabo acciones u omisiones que influyan en el
transcurso de los hechos y en la definición de los escenarios más
favorables. De ahí, la importancia de conocer la Prospectiva y dominar el
Análisis Prospectivo para saber qué hacer en el presente para llegar al futuro
más adecuado.
El interés por anticipar el futuro es
tan antiguo como la humanidad. En la década de los cincuenta del siglo
pasado, Gaston Berger, filósofo y gerente francés, empleó la
palabra Prospectiva para nombrar la ciencia que estudia el
futuro, y así, comprenderlo e influir en él. El concepto
de Prospectiva, etimológicamente, procede del latín ‘pro’
(adelante) y ‘spectare’ (mirar), por lo que su definición es “la
acción de mirar adelante en el tiempo”.
Es importante no confundir la
Prospectiva con la predicción, adivinación, pronóstico o profecía.
Su intención no es adivinar ni anunciar el futuro a través de un don
sobrenatural, sino especular sobre el porvenir para comprender mejor el
presente con la ayuda de "imágenes" y "mapas mentales de
escenarios" sobre el futuro.
“Conjunto de tentativas sistemáticas para observar a largo plazo el futuro de la ciencia, la tecnología, la economía y la sociedad con el propósito de identificar las tecnologías emergentes que probablemente produzcan los mayores beneficios económicos o sociales”
En otras palabras, la Prospectiva
es una herramienta de observación del entorno a largo plazo que tiene
como objetivo la identificación temprana de aquellos aspectos que pueden tener
una gran impacto social, tecnológico y económico en el futuro.
La Prospectiva es, por su propia
naturaleza, una disciplina social y transversal, y también lo es por
la forma en que se aplica. A partir de la definición, podemos sacar en claro
que la Prospectiva se trata de un trabajo colectivo, que adquiere su valor
cuanto mayor es el número y variedad de los expertos implicados, y que se
realiza metódicamente.
La base de la cultura de la
Prospectiva está definida por la regla de las 5 Cs de Ben
Martin, con la que se resume el efecto vertebrador que un ejercicio
de prospectiva tiene sobre los agentes del sistema:
Comunicación entre diferentes
actores. En condiciones normales esta comunicación muchas veces no se produce,
o no con la fluidez deseable.
Concentración en el largo plazo,
mientras se está atendiendo a las tareas de la prospectiva.
Coordinación de acciones y
políticas conjuntas.
Consenso sobre prioridades y
visión compartida del futuro. La obtención de consenso sobre las proyecciones
de futuro, no importa que el consenso sea de mínimos, es el objeto de las
metodologías empleadas en prospectiva.
Compromiso con los resultados
obtenidos y los objetivos a alcanzar.
Análisis Prospectivo
Son fundamentales los análisis del
pasado y del futuro para poder comprender el presente y, por ende, actuar
de la forma adecuada. La historia se encarga del pasado, la prospectiva del
futuro. El Análisis Prospectivo es el ejercicio sistemático de la imaginación
y la razón sobre el futuro. Para ello, no hay que limitar lo imaginado a
sólo aquello que la razón aceptaría como posible, sino imaginar de manera
razonada el futuro para poder construirlo.
Para que el Análisis
Prospectivo sea llevado a cabo profesionalmente es importante integrar
el conocimiento de expertos multidisciplinares con mentes disruptivas que
hagan pensar "fuera de la caja" y heterogénea. La extracción de dicho
conocimiento requiere el empleo de métodos interactivos y participativos,
además de la creación de una “red” de expertos, en ocasiones
llamada "Reserva de Inteligencia o Comunidad de Inteligencia",
que sirva para el intercambio de la información y para compartir, cooperar y
colaborar por y para la construcción de una visión estratégica.
El éxito de un Análisis
Prospectivo se encuentra en alcanzar un compromiso compartido, entre los
diferentes expertos, con respecto al futuro. La red de expertos tiene que
complementarse con un sistema organizado y estructurado de búsqueda,
detección y análisis del entorno. Para ello, se utilizan modelos teóricos muy
similares y, en ocasiones, análogos al Ciclo de Inteligencia, pero
orientándolo al conocimiento del futuro.
Su objetivo es difundir y
transmitir, de forma continua, la información y el conocimiento para que
los expertos conozcan con la mayor rapidez los cambios posibles o los sucesos
que pueden conducir a escenarios distintos del preferido.
Los Análisis Prospectivos se proyectarán
a medio o largo plazo. El límite para el horizonte temporal suele ser de 20
años, aunque puede variar. Para su realización, se utilizarán diferentes
métodos de análisis en las diferentes fases del estudio.
Fases del Análisis Prospectivo
El Análisis Prospectivo se
divide en tres fases bien diferenciables:
1. FASE PREVIA O PREPROSPECTIVA: parte de la
decisión de abordar el análisis. Es de gran relevancia tener claro cuáles
son las prioridades y los objetivos porque, de no ser así, su
desconocimiento puede llegar a afectar, directamente, a la configuración
del Análisis Prospectivo. Los objetivos, a su vez, determinan la
delimitación y acotación de las áreas temáticas, del espacio
temporal y de los recursos a utilizar. Es decir, si se va a realizar
un tratamiento conjunto (de tipo global) o especializado (áreas de conocimiento
o sectores específicos).
También es habitual la creación de un
panel de expertos para aportar su conocimiento a la actividad. La
composición de cada panel no debe contar con más de 10-15
miembros con el objetivo de buscar el equilibrio entre ellos, ya sea
a partir de sus orígenes profesionales, formación, sexo, edad, origen
geográfico, etc. Por último, hay que seleccionar la metodología que
se va a utilizar, debiéndose escoger en función de los objetivos a
conseguir.
2. FASE INTERMEDIA: Está dedicada a
la realización de los estudios de Prospectiva propiamente dichos. No son
tan importantes las técnicas de discusión ni las habilidades estadísticas como
la solidez de las hipótesis que alimentan el proceso. Así pues, la inversión en
tiempo y esfuerzo en esta fase siempre se rentabiliza. En esta fase es
cuando salen a relucir los métodos, técnicas y herramientas de
Análisis Prospectivo.
3. FASE DE POSPROSPECTIVA: Está relacionada
con la explotación de los resultados, la elaboración de las recomendaciones y
la difusión de la información. El objetivo es conseguir una utilización
amplia y efectiva de los resultados conseguidos tras los análisis. Así pues,
primero hay que proceder a la extracción de la información accesible y directa
para quienes toman decisiones en el sector público o en las empresas. Segundo,
difundir esos resultados de manera que lleguen a la sociedad y promuevan su
discusión/reflexión.